
Google aprieta el acelerador hacia el desarrollo de una Inteligencia Artificial definitiva
Redacción


La Inteligencia Artificial General (IAG), una tecnología que promete igualar e incluso superar las capacidades cognitivas humanas, podría estar a menos de una década de distancia. Así lo afirma Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind, en una entrevista con WIRED, donde sostuvo que estamos cerca de entrar en una “era de abundancia radical”.
"En los próximos cinco a diez años, quizá haya un 50% de posibilidades de que tengamos lo que definimos como IAG", aseguró Hassabis. Para el neurocientífico y empresario británico, la inteligencia artificial no solo transformará el trabajo, la ciencia y la energía, sino que también podría resolver problemas fundamentales como las enfermedades, el cambio climático y la escasez de recursos.
DeepMind, la empresa que cofundó y que fue adquirida por Google en 2014, ha sido una pieza clave en el desarrollo de sistemas avanzados de IA. Su hito más notable hasta ahora ha sido AlphaFold, un sistema capaz de predecir la estructura de proteínas, un avance por el que Hassabis recibió el Nobel de Química en 2024.
El futuro, según Google: IAG y una nueva etapa para la humanidad
Según el directivo, la IAG será capaz de generar nuevas teorías científicas, curas para enfermedades, y podría incluso impulsar el viaje interestelar:
“Si todo va bien, deberíamos estar en una era de abundancia radical, una especie de edad dorada (...) podríamos colonizar la galaxia”.
Pero esa visión utópica viene acompañada de desafíos: desde su uso malintencionado por actores estatales o criminales, hasta el peligro técnico de sistemas autónomos imposibles de controlar.
“Hay al menos dos riesgos que me preocupan mucho”, afirmó. “Uno es el uso malicioso de la IA. El otro, que los sistemas se vuelvan tan poderosos que superen nuestras capacidades de contención”.
Aun así, descarta que los sistemas actuales representen una amenaza existencial: “No creo que los sistemas actuales planteen ningún tipo de riesgo existencial, así que todavía es algo teórico”, señaló. Eso sí, alertó sobre la necesidad de crear mecanismos internacionales de gobernanza y regulación.
¿Y el trabajo humano? Tal vez no desaparezca del todo
El debate sobre el impacto de la IA en el empleo sigue siendo complejo. Hassabis reconoció que muchos trabajos desaparecerán, pero también cree que surgirán nuevas tareas con herramientas más potentes. “Veremos si esta vez es diferente, pero dispondremos de herramientas increíbles que aumentarán nuestra productividad y nos convertirán casi en sobrehumanos”, afirmó. Aun así, reconoce que hay roles insustituibles:
“No querríamos una enfermera robot: hay algo en la empatía humana que es profundamente humanista”.
¿Quién llega primero a la meta?
La carrera por alcanzar la IAG tiene un tono geopolítico. Eric Schmidt, exCEO de Google, advirtió que si China alcanza primero esta tecnología, “estamos fritos”. Hassabis no lo niega, pero tampoco lo confirma:
“Eso se llama a veces el 'escenario del despegue duro' (...) mi suposición es que será un cambio paulatino”.
Pese a la urgencia, el científico cree que es posible avanzar sin perder el control: “Con suficiente tiempo, cuidado y reflexión, y utilizando el método científico”, dice. Pero admite que “no tenemos mucho tiempo”.
IA y capitalismo: ¿Motor o freno?
Ante la pregunta sobre si las empresas con fines de lucro son el camino correcto hacia ese futuro, Hassabis defendió el modelo occidental: “El capitalismo y los sistemas democráticos han demostrado hasta ahora ser los mejores motores del progreso”. Pero reconoce que, en una era de abundancia, será necesario repensar el sistema económico:
“Una vez que se llega a la etapa post-IAG, se requieren nuevas teorías económicas”.
AlphaFold, videojuegos y el "juego" más grande de todos
Hassabis fue un prodigio del ajedrez y un diseñador de videojuegos antes de lanzarse a la neurociencia y fundar DeepMind. Cree que esa formación lo preparó para liderar en un terreno competitivo y de reglas cambiantes.
“El mundo real es mucho más complejo que un juego, pero ese es el sueño: que la IA pueda hacer jugadas magistrales e inesperadas en la vida real”, explicó.
Para cerrar, dejó una reflexión filosófica que podría definir el futuro de la humanidad:
“La abundancia radical hará que las cosas dejen de ser un juego de suma cero. Si la IA resuelve esos problemas, quizá nos volvamos menos egoístas”.



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