Personas en situación de calle relatan su historia de desarraigo, la lucha constante contra las adicciones y su particular visión sobre conquistar la libertad fuera del sistema.
En las calles de Córdoba se está gestando una revolución musical. El movimiento urbano —ecosistema que abraza desde el trap y el rap hasta el RKT y el reggaetón— ha encontrado en la capital cordobesa un refugio de talento emergente y autogestivo que nada tiene que envidiarle a las grandes capitales del mundo.
Recorrí las calles de Córdoba Capital en busca de aventuras y me topé con la historia de Sebastián, un buscavidas de la Docta. Su realidad, que encarna la de muchas otras personas en situación de calle, merece ser contada.
El intendente de Villa Allende, Pablo Cornet, quiere llevar adelante un controvertido proyecto que restringe la circulación en determinados barrios de la ciudad, implementa un toque de queda y aumenta considerablemente la vigilancia.
El amor y la sensualidad brotan en todas sus formas. Y para una comunidad como la del BDSM (Bondage; Disciplina y Dominación; Sumisión y Sadismo; y Masoquismo), llevar adelante ciertas prácticas que abarcan un amplio espectro de deseos y dinámicas consensuadas es mucho más que un desahogo pasional y carnal transitorio, es un estilo de vida.
"Deberíamos celebrar un congreso en alguna parte, en un sitio como Aspen, Colorado, un sitio donde el aire sea claro, fresco y estimulante, y donde podamos lanzar nuestras desviadas inteligencias contra la dura mollera de los demás".
"Extendí los brazos en busca de algo a que apegarme, y no encontré nada. Pero, al hacerlo, con el esfuerzo por aferrarme, por apegarme a pesar de haber quedado desamparado, descubrí algo que no había buscado: a mí mismo".