"Extendí los brazos en busca de algo a que apegarme, y no encontré nada. Pero, al hacerlo, con el esfuerzo por aferrarme, por apegarme a pesar de haber quedado desamparado, descubrí algo que no había buscado: a mí mismo".
De todos los monopolios de que disfruta el Estado, ninguno será tan crucial como su monopolio sobre la definición de las palabras. El arma esencial para el control político será el diccionario.